FdC Noticias: ¿Qué necesitas saber antes de escribir un guión?

Tener claro por qué quieres contar esa historia, conocer el formato, la estructura y los personajes. Assumpta Serna y Scott Cleverdon nos dan algunas claves.

Los actores necesitamos saber guión, entender lo que funciona y cuál es la estructura que se necesita para un monólogo o una escena. Por ello, vamos a explicar unos conceptos que son los que modifican la totalidad de un guión. 

Si tu guión no está en el formato de guión, ni yo ni nadie quiere leerlo. Si no está en el formato en el que tiene que estar, nadie lo va a tomar en serio. No hay excusas, hoy en día puedes obtener este formato gratis en Google. 

El guión es, en definitiva, una guía para que el que lo lea se imagine algo. Estás contando una historia, y no puede ser pesada o demasiado descriptiva, tienes que tocar la imaginación y el corazón de las personas.

Una de las cosas que se ve mucho en los guiones es la necesidad de poner el detalle de colores, de marcas, una música concreta, etc. Para mí el pecado más grande que puede haber en un guión es que se empiece a hablar de planos o posición o movimiento de cámaras. Aquí en España, el guión técnico se ha convertido en algo que necesitamos presentar para que nos den una subvención, entonces todo el mundo escribe guiones técnicos. Pero eso no lo verás en América.

En las industrias se entiende que se ha de dejar un espacio para que cada jefe de departamento interprete ese guión. De la misma manera que nosotros los actores interpretamos el texto escrito como diálogo, todos los demás interpretan la acción, es decir, esas palabras. Entonces tienes que dejarles espacio para que ellos lo rellenen, para que sea atractivo. Porque al espectador tienes que generarle siempre preguntas.

Tenemos que recordar que cualquier persona prefiere leer poca información en una línea, que un bloque de información en un párrafo. Se lee más rápido, más eficazmente y, sobre todo, despierta la imagen del lector.

La última cosa que tienes que hacer para escribir tu guión es escribir. Estamos obsesionados con la palabra en la página. Muchas veces cuando alguien empieza a escribir un guión, no ha pensado suficiente antes de empezar. No ha hecho de “abogado del diablo” con su propia historia. Lo que tenemos que hacer es pensar mucho antes de empezar. Primero tenemos que pensar si tenemos una historia, tenemos que definir exactamente por qué queremos contar esa historia. Esto es como cualquier producto: tienes que tener un por qué. El por qué de contar una historia es la razón por la que tú piensas que la gente tiene que conocerla, y más que nada, qué pueden aprender. El por qué o el tema lo podemos poner en un post-it encima del ordenador donde estás escribiendo y cada cosa tiene que inclinarse hacia él. El tema no es el argumento, no es la historia, es el por qué de lo que queremos contar. 

Si hay una escena que no es relevante al tema, es mejor que la quites, porque es completamente redundante, aunque te guste mucho. No te servirá y va a distraer muchísimo la atención del espectador. 

Cuando tienes tu historia tienes que preguntarte: ¿Por qué me gusta esta historia? ¿Por qué funciona para mí? Y, ¿por qué quiero contarla? Realmente hay tres cosas distintas: una es el tema, otra es la trama o argumento, y la última es la historia. Tenemos que poner distancia con nuestra historia e intentar verla desde lejos. Tenemos que tener perspectiva. 

En cuanto a la estructura básica de un guión, encontramos tres partes: principio, medio y final. Pero, como dice David Mamet, no necesariamente en ese orden. En general, hay una persona, algo pasa con esta persona, y esta persona tiene que hacer algo para restablecer un balance en ese mundo. Digo persona pero no tiene por qué serlo, vamos a llamarle el héroe. Hay una llamada a la aventura que tiene que hacer pero que normalmente rechaza; encuentra a otra persona (el mentor), que le da armas, tecnología, magia o lo que sea, que le permite pasar a este héroe al mundo de la aventura, donde encuentra aliados, enemigos, etc.; hay una cadena de desafíos que tiene que pasar y hay un momento en el que se encuentra al antagonista, al enemigo; tiene que vencerlo, y ahí hay un nacimiento, una resurrección y descubre que la cosa que quiere no es la cosa que ha buscado todo ese tiempo; lo logra y vuelve a casa con su tesoro (puede ser físico o no). Esta es la estructura típica del viaje del héroe que muchos de los guiones tienen. 

Vamos a hablar ahora sobre los protagonistas. Hay muchos protagonistas que son protagonistas falsos. Les llamo así porque son meras marionetas de una historia, donde tú no tienes nada que hacer, nada que decir, ni nada que querer. Como actor son muy aburridos de hacer, porque tienen una sola dirección, suelen ser historias sobre víctimas.

Cada protagonista o cada personaje cuando habla, es porque necesita o quiere algo que no puede tener. Si no hay esto no hay historia, si no hay conflicto, no hay problema, no hay historia. Entonces, el protagonista no solo debe tener un problema concreto, sino que debe tener muchos más. En cada escena tenemos que encontrar conflictos. Como dice David Mamet, en cada escena te tienes que preguntar 3 cosas: ¿qué quiere?, ¿por qué ahora? y ¿qué pasaría si no lo consiguiera?

En resumen, lo que tienes que hacer para escribir un buen guión es:

– saber por qué quieres contar la historia.

– escribirlo en formato guión.

– Mira la cantidad de subtramas y cómo enriquecer con ellas tu trama principal.

-Tener claro cuándo tienen que aparecer y desaparecer cada uno de los personajes.

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