Por qué quieres llorar y como lograrlo

Técnicas actorales para llorar en escena

¿Por qué lloramos? ¿Qué nos pasa física y emocionalmente? Como actores debemos estudiar nuestro cuerpo, saber por qué pasan las cosas. De este modo podremos incidir en aquello que necesitamos para llorar cuando nos lo piden. Hay muchas teorías contradictorias al respecto, pero nosotros vamos a centrarnos en lo que nos ha funcionado en el pasado y vamos a enumerar todos los consejos de cómo conseguir llorar en escena.

En primer lugar, cabe preguntarse: ¿Qué nos pasa físicamente cuando lloramos? Con el llanto, se eliminan sustancias generadas por el estrés, como son el cloruro de potasio y el manganeso. Nos libera también dos hormonas como son los opiáceos endógenos y la oxitocina, que es la hormona que reduce el dolor, el estrés o la angustia. Al llorar se mejora la respiración, se producen endorfinas (que es lo que se llama comúnmente como “hormona de la felicidad”). La corteza cerebral necesita glucosa y oxígeno, y cuando lloramos aceleramos la respiración y sentimos que nos cansamos. ¿Por qué nos pasa eso de liberar hormonas? Porque estamos enviando una señal a nuestro cerebro para que no reponga calorías. Es un gasto de energía que tenemos que entender que no puede durar mucho tiempo, porque después de llorar, físicamente estamos cansados, a veces incluso tenemos sueño o incluso hambre. Esa glucosa y ese oxígeno lo podemos buscar en diferentes alimentos. Tu frecuencia cardíaca también aumenta, a veces sudas. Muchas veces también pasa que tenemos un nudo en la garganta, no podemos respirar. 

Si entendemos bien cuál es ese sistema que provoca el llanto, podemos emularlo, y de eso se trata. Entendiendo bien la compartimentalización de cada cosa y actuando en esas zonas que se alteran cuando lloramos, podemos atacar la necesidad de llorar desde otro punto que no sea recordando al amigo muerto.

Otro método para conseguir el ansiado llanto consiste simplemente en no respirar durante unos segundos. De esta forma, estás creando una especie de obstáculo interno, no absoluto porque vas a morir si lo haces al 100%, no lo hagas. 

El cuerpo además recuerda, por lo tanto, si nosotros nos fijamos en qué nos pasa y cuál es nuestro proceso en el llanto, es muy interesante para luego volverlo a reproducir. Hay un punto en la cabeza, que he visto en una sesión que tuve en Los Ángeles, donde los coach de interpretación tocan y se acelera el llanto. Eso quiere decir, supongo que tiene que ver con la oxigenación del cerebro. 

Entonces, ¿qué nos pasa? La frecuencia cardíaca aumenta, estás sudando y esa sensación, esa especie de nuez o de bulto que sentimos en la garganta. Esto ocurre porque hay una activación del sistema nervioso simpático que está en lucha o en huida con respuesta a esta situación angustiosa. 

Hay una teoría que dice que solamente los seres humanos podemos llorar, pero yo creo que hay algunos animales que también lloran. Dice la teoría que somos las únicas criaturas cuyas lágrimas pueden ser provocadas por estos sentimientos. Entonces, ¿por qué se desencadena? Por una variedad de cosas, puede ser incluso desde la felicidad, ver una cosa bonita, algo que es superior a nosotros o algo que nos da sentido a nuestras propias vidas. Aunque sea positivo nos hace llorar. Nos hace llorar la empatía, a veces también puede ser la ira o el dolor, es decir que lloramos por muchas cosas. Pero lo más raro es que normalmente no lloramos porque un director nos dice que tenemos que llorar.

En 1985 se decía que el llanto eliminaba las sustancias tóxicas que se acumulan en la sangre durante el momento de estrés. Esa es la diferencia entre la viscosidad de las lágrimas de cebolla y las de emoción. Es mucho más salina y mucho más densa esa que se producía por la emoción, y la de la cebolla era simplemente agua saliendo.

Muchas teorías dicen que lloran igual hombres y mujeres, que no existe esa teoría de que las mujeres lloran más.

A medida que maduramos a nosotros lo que nos pasa es que tenemos más defensas contra el llanto y nos cuesta más llorar porque nos afectan menos las cosas, porque ya las hemos vivido, por lo tanto, las recordamos y nuestro cuerpo y nuestra mente están más preparados para que cuando venga el golpe no tengamos esa explosión. Diríamos que el llanto ocurre cuando hay un problema que está más allá de la capacidad de afrontarlo, cuando nos sentimos casi impotentes para poder afrontarlos.

Las personas adultas formamos las lágrimas a través de encimas, lípidos, metabolitos y electrolitos, donde las lágrimas emocionales contienen más proteínas, es cuando están más viscosas, cuando se adhieren a la piel con fuerza, cuando corren más lentamente. Por eso cuando nos ponemos colirio no se ve igual porque no es el mismo contenido de líquido.

La lágrima desencadena empatía y compasión en el otro, pero acordaos siempre que no provoca el llanto del otro, esto es fundamental para el actor. Llorando tú no vas a hacer llorar al otro. Lo que hace llorar al otro es la resistencia que tienes tú de no querer llorar. 

Pero, ¿cómo provocamos el llanto? Nosotros recomendamos dos cosas: películas y música. Vamos a hablar primero de las películas. Hay muchísima gente que llora con películas, en una de las teorías que tenemos del Times dice que el 92% de las personas encuestadas han llorado con una película. Yo os recomendaría que hicierais una lista de estas películas que os hacen llorar y descubrir por qué. ¿Es por el tema? ¿O es lo que cuenta? ¿Es la soledad lo que más te afecta? ¿Es la tristeza? ¿Por qué a ti te mueve una película? A veces tendremos que ir cambiando de una cosa a otra, porque cuando estamos secos, cuando nos han hecho llorar durante 14 horas seguidas, necesitaremos otros estímulos. Es importante tener siempre en nuestro cajón, todos los relojes que sabemos que van a funcionar perfectamente cuando los necesitemos. Por lo tanto, un acto importante para llorar a voluntad es poder dejar que las emociones fluyan a través de una impresión que nosotros nos causamos, como puede ser una película que nos ha hecho llorar alguna vez y que la rescatamos en ese momento de 10 o 15 minutos antes de que tengamos que hacer el plano. 

Otra cosa que recomendamos mucho es la música. Tenemos que buscar las que nos funcionan a nosotros. Está muy bien que tengamos nuestra lista de canciones que nos hacen recordar, que nos hacen estar en un estado emocional próximo a ese llanto. 

Cada uno tiene que conocerse a sí mismo y encontrar cuál es la mejor forma de llegar a ese llanto. Ahora ya sabes que hay muchas formas de conseguirlo, no te frustres ni lo busques desesperadamente. Sólo obsérvate a ti mismo y prueba, y escucha. 

Por Assumpta Serna y Scott Cleveron

Fotos: Pixabay

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